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6/5/2008 Marcianitos...Marcianitos…Eran aquellos años en que el Hombre intentaba salir de la superficie de la Tierra. Imprudentemente, porque todavía no se disponía de los recursos técnicos de hoy. Por entonces, ni televisión teníamos en las provincias. El entretenimiento pueblerino residía en juntarse en alguna casa, jugar a las cartas y contar cuentos, preferiblemente de duendes y espantos. Tendría yo unos doce o trece años y entre todos mis amigos, destaco la presencia de quien llamaré “Oscar”. Era flaquito, inteligente y trabajador. El era un año mayor, pero su cuerpito menudo lo desmentía. Se ganaba la vida lustrando zapatos. Gran conversador, daba gusto charlar con él largamente de cualquier tema. Como era algo corto de vista le recetaron anteojos. Inevitablemente, la perversidad de la gente lo apodó de “Frondizi”. Lo hallaban parecido al presidente de la República. Un día me dijo: “Ya vas a ver cómo me desquito…”Al regresar de la ciudad, encontré al pueblo conmocionado. Mujeres que lloraban de sólo estar, ya sea en el almacén o la carnicería. Los hombres intranquilos y nerviosos se peleaban por nada. Aficionados al billar o a las cartas, regresaban al hogar más temprano que de costumbre. Las funciones de cine se suspendieron por falta de público. La capilla rebosaba de fieles. Nunca vi tantas velas encendidas. Algunos pisaban por primera vez el solar santo.Pregunté: ¿qué pasa, mamá? “la gente dice que debajo del Puente, que está a la salida del pueblo, se han visto cosas raras. Un día, pasaba el ómnibus de las 3 de la tarde cuando alguien distinguió pequeñas figuras “casi humanas” que se movían gesticulando. Los pasajeros quedaron aterrorizados”. Los relacionaron con los Ovnis y las noticias del diario. “Dicen que dos de los seres tenían un color de piel extraño y parejo, otro era más oscuro, que eran enanos y que en la cabeza llevaban algo de color rojo. Cuando los descubrieron, huyeron en dirección del canal principal, pero no los alcanzaron. Dicen que suelen aparecer a la hora de la siesta. ¿Como los duendes? “Sí, aunque otros piensan que son extraterrestres. Por las dudas, no vayas por allí”, concluyó. Esa noche nos reunimos en casa con algunos amigos. Cada uno quería aportar algo nuevo. “Hoy lo comentaron por una radio de la capital”; “dicen que mañana vienen del diario…”; “don Aragón, que fue militar, se dirigió al Regimiento para pedir ayuda al ejército…” Más tarde, apareció Oscar, desplegó su armónica y con su música las tensiones se liberaron. El no lucía preocupado. Disfrutaba de los dichos de la gente. Al final cuando se marchaban le pregunté. ¿Es que no te importa…? No, me respondió. ¡Que se embromen! Ojalá que los “marcianitos” se los lleven a Marte. Demasiado me joden la vida…ja, ja, ja. Y se retiró tocando su armónica. Mi cabeza bullía…”¿marcianitos”, dijo? ¿Es que acaso no son duendes simples, rurales y corrientes?Al tomar estado público la novedad, los ómnibus regresaban de la capital repletos de pasajeros. La gente del pueblo se animó un poco más cuando vio llegar a turistas en gran número. Y los curiosos y oportunistas transformaron la única avenida en una gran feria. Las confiterías trabajaban a pleno. Daban turnos para comer. La panadería trabajó el doble. Se acabó la soda y las existencias de cervezas y vino corrían peligro de agotarse. En la E. de S. se terminaba el combustible. Doña Margarita, fabricaba sus famosas empanadas por centenares. Los mellizos Santillán hacían limonada y vendían higos en bolsitas. Las radios de la capital mandaron enviados especiales que interrogaban a los personajes del pueblo. El mentiroso del comisario manifestó a la radio que “la situación está bajo control”, pero reconoció que había pedido refuerzos a la Jefatura de la capital.Encontré a Toño, hermano menor de Oscar, acompañado de Segundo Saavedra. “Oscar está cansado de tanto trabajo. Pero pidió que le lleváramos más pomada, tinta y un par de cepillos nuevos.” Era sábado. A la siesta, el sol caía a plomo en esa tarde de marzo. Como si fuera una procesión, la gente se dirigió al Puente Negro. No pude resistir la tentación de ver el fenómeno. La gente trepó a los bordes del canal con tal de obtener el mejor lugar. La vegetación abundante que cubría los costados, apenas dejaba ver algo. Y casi puntualmente, los “marcianitos”, aparecieron pero por el lado del camino contrario al esperado. Alguien dio el grito de alerta: “Allá van…” Vi unas siluetas semejantes a chimpancés, moverse velozmente cruzando el curso seco del canal, y perderse en la maraña de la vegetación. Pero no podría asegurar nada. Eso sí. No tenían aspecto humano. Por esa cosita roja que llevaban en la cabeza…Esa noche, una mano me tocó el hombro. Era de Oscar. Le acompañaban Toño y Segundo. Llevaban un diario en la mano. Estaban excitados y asustados: el vespertino tituló a seis columnas que “conmociona la historia de los marcianitos”. Una foto adornaba la nota. La noticia había llegado a la Capital Federal. A oídos del propio presidente Frondizi, casualmente. Y que éste, le pidió al gobernador que intervenga, antes de que mande al ejército…El gobierno nacional, decía el vespertino, podría intervenir la provincia, inquietos, porque el gobierno provincial no supo manejar el problema originado en un pueblo chico y ahora, decía, “se encontraba amenazada la paz nacional…!”“Su” aventura tenía que terminar. ¿Pero…Son ustedes…? Sí. Sólo querían con divertirse un rato, no esperaban tener esa repercusión. Estaba claro que el juego les podía costar caro, muy caro a mis amigos. Y ellos, asustados, no sabían cómo salir del atolladero.Yo sonreía satisfecho: ¿Que pensaría el Señor Presidente cuando se entere que el promotor de la broma se llamaba, precisamente; "Frondizi" ?... Se nos ocurrió que lo mejor era “blanquear” rápidamente la situación, contándole todo al comisario. Claro que él tampoco era muy confiable, pero...El jefe policial nos recibió y quedó increíblemente aliviado cuando conoció la verdad. Pidió comunicación directa con el gobernador. Después de un rato salió de su oficina diciendo que: “Porque son menores de edad y porque no cometieron daños materiales no les daremos ninguna pena, dijo. Pero… ¿no pensaron que alguien podía morir de un infarto o suicidarse ante una situación inmanejable? En ese caso, no sé si seriamos tan generosos, sostuvo. Bien, dijo, déjenme ahora que me dieron mucho trabajo. Ahora mismo salgo para la capital. Debo informar a mi Jefatura. Antes, quiero saber algo, nos dijo: ¿cómo lograron ese color de piel tan raro... - Ahhhh! Son las medias de nylon oscuras, que mi mamá tira a la basura, dijo Segundo. ¿Y la cabeza roja? preguntó. “¿Te acuerdas de la pelota roja de goma que me regalaste?”, dijo Oscar mirándome. Se partió en dos partes y decidimos usarlas cortadas por la mitad y atarlas a la cabeza… El comisario estaba complacido por haber "resuelto" el caso. Pidió “pruebas”. Le mostramos los gorros de medias y al presenciar el “show” que improvisaron, soltó una carcajada. - ¡Qué tonta que es la gente!, se toman en serio un juego de niños. dijo. Un rato antes él también parecía preocupado.Les sacó una foto a los tres para llevar una “prueba” de su hazaña a la capital. “Así que éstos eran los marcianitos…Marcianos a mí, jo, jo, jo. Cuando se la muestre al gobernador, jo, jo, jo, me ascenderá”.Cuando arribamos a la avenida principal, vimos unos muñequitos de extraterrestres recién terminados, con la cabeza colorada, colgando de la ventana de un kiosco. Y niños corriendo a comprarlos. Salíamos rumbo a casa cuando vimos en las carteleras del cine: HOY – “Los Marcianos al acecho” – HOY. ¿Ves, Oscar?, dijo Toño, ahora todos hacen buenos negocios con nuestros juegos. Esa es la bronca que tengo…La vida miserable de Oscar y sus amigos, seguiría su curso en este pueblo de mierda. Para no llorar, Oscar sacó de su bolsillo la armónica. Y el aire se llenó de música. Nuestro corazón palpitaba al ritmo de las vibraciones. Y los felices cánticos de cuatro pibes sorprendían a los vecinos y a los vendedores de baratijas. Y todas las cosas que veíamos -hasta las piedras- de color gris se tornaron multicolores. Así, con un inocente juego de niños inventado ante la falta de juguetes, movilizamos al poder y por unos días, vencimos la pobreza.-Atilio Gómez – Marzo de 2008TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://atilioblogs.spaces.live.com/blog/cns!EB5F02594D79714B!778.trak Weblogs that reference this entry
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